
Antes de cumplirse un nuevo aniversario de su fallecimiento las autoridades colombianas mas vale tarde que nunca pusieron en jaque los bienes materiales y económicos del desaparecido comandante en jefe de las FARC, Alfonso Cano.
En una decisión para muchos tardía pero procedente y efectiva, se aplico extinción de dominio a una parte de la fortuna hallada hasta el momento en dólares, Euros y bienes raíces.
La fortuna del abatido comandante guerrillero fue incautada por el Ejército durante la operación Odiseo, en noviembre de 2011.
La Unidad Nacional de Lavado de Activos de la Fiscalía General de la Nación decretó la procedencia de extinción de dominio sobre 242 millones 750 mil pesos, 135 mil 200 dólares y 17 mil 500 euros, incautados a Guillermo León Sáenz Vargas, alias Alfonso Cano.
Para tomar la decisión de procedencia de extinción de dominio sobre la moneda nacional y extranjera decomisada, la Fiscalía tuvo en cuenta que Sáenz Vargas nunca tuvo una ocupación lícita y que por el contrario, siempre estuvo vinculado a las FARC, llegando a formar parte del Secretariado de esa agrupación y penalmente responsable, con sentencias ejecutoriadas, de terrorismo, secuestro extorsivo, tentativa de homicidio y homicidio agravado, entre otros pro hechos como el atentado al Club El Nogal o la toma a Mitú, Vaupés, entre otros.
“De tal forma que existe suficiente material probatorio que conduce a concluir sin lugar a dudas que la moneda incautada a Guillermo León Sáenz Vargas, alias “Alfonso Cano”, es producto de una actividad ilícita, que carece de justificación legal, siendo de origen ilícito y permitiendo fincar la solicitud de procedencia”, advierte la decisión.
La procedencia de extinción de dominio de la fortuna de Alfonso Cano, fue avalada por la Procuraduría General de la Nación, la Dirección Nacional de Estupefacientes y el Ministerio de Justicia y el Derecho, quienes también hicieron parte del proceso.
Hay que señalar que la totalidad de lo incautado de acuerdo a algunos expertos es producto de los negocios del narcotráfico, que Cano realizaba con el también desaparecido “Negro Acacio”, también miembro de la guerrilla.








