
Con notas musicales, y encabezando el himno nacional, los Colombianos se desbordaron, no solo en las principales ciudades del país, sino en los distintos continentes con un objetivo, conmemorar el Día Nacional de la Memoria y la Solidaridad de las víctimas.
Al ritmo de la cumbia, vallenatos, vestidos típicos, pancartas y vestidos totalmente blancos, la marcha por la paz, se convirtió en el motor de arranque para mostrarle al mundo que Colombia, a pesar de las inquietudes maquiavélicas de unos pocos, si puede lograr su máximo objetivo.
De seguir como dejamos la huella, este 9 de Abril, el país más unido que nunca, no tendrá limites para un mejor futuro. La unión hace la fuerza y los colombianos somos gente de ideas, de inteligencia y en un hecho histórico, sin colores políticos, el consenso general, organizaciones no gubernamentales, profesionales de todos los niveles: dirigentes políticos, actores, actrices, futbolistas, médicos, sacerdotes, pitonisas, artesanos, arquitectos, comerciantes, industriales y en fin un sin número de personajes se olvidaron del tiempo, la distancia y el clima, en distintos lugares de América y Europa y con su presencia, sus cantos, dieron su apoyo a los diálogos que se adelantan con las FARC, en La Habana-Cuba.
El presidente dio el ejemplo al salir acompañado de su gabinete, su esposa Clemencia, las fuerzas militares, de policía, eclesiásticas, en la marcha por la paz, rindió un minuto de silencio en homenaje a los héroes caídos, en la defensa de la vida, honra y bienes de los ciudadanos.
En cada recorrido hacia una pausa para manifestar: “Colombia es un país único y ejemplar, la paz no nos puede dividir, nos une y es el reconocimiento y tributo más contundente y claro a las miles de víctimas de la violencia, el común de los colombianos, los policías y soldados y que mejor que sus familias sean testigos y vivan un mejor futuro, que no haya más víctimas, que se acabe el conflicto, y que no haya más lágrimas.
La paz es el anhelo y objetivo: la mayor riqueza de todos, no tiene nombres y apellidos y menos visos de carácter político.
El jefe del estado, sonreía, saludaba y hacia pausas en silencio y con ello demostraba, que con la marcha de la paz, una de las tantas que se han hecho, ya llego la hora definitiva.
En un hecho simbólico, pregonaba: “Colombia no es solo un país, es el mundo entrelazado y la paz, el premio mayor. Con esta sentencia bíblica, Santos afirmó que estamos preparados y todo está listo para convertirnos en una nueva potencia, porque pensar lo contrario, sería decir que oponerse a nuestro máximo anhelo es como valga la redundancia, oponerse a la belleza, la libertad o la democracia, no tendría ningún sentido. Un detalle que deja mucho para la imaginación, Juan Manuel Santos estuvo sobrevolando a demás las distintas ciudades del país, y con mensajes por distintos medios, motivaba, pidiendo a los colombianos que con su participación en la marcha despejaba la inquietud.
“Como seria este país en paz e imagínense lo que podríamos ser como sociedad y patria en un entorno de paz y sin conflicto", reiteró.








