Un hecho insólito, que puso a pensar al país en que sí puede haber reconciliación y perdón, lo protagonizaron el ex presidente Andrés Pastrana Arango y John Jairo Velásquez Vásquez, alías “Popeye”, jefe de sicarios de Pablo Escobar, quien en 1988 lo secuestró cuando era candidato a la Alcaldía de Bogotá.
En la cárcel de máxima seguridad de Cómbita, Boyacá, donde están recluidos los delincuentes del país, los dos personajes se vieron cara a cara y se abrazaron luego que “Popeye” le pidiera perdón por el secuestro y el sufrimiento que le ocasionó a las familias. “he recapacitado y quiero salir a una vida normal, estoy entregado a Dios”, le dijo Velásquez Vásquez, al Expresidente.
Pastrana se sentó frente a frente con su verdugo que el 18 de enero de 1988, comandaba un grupo criminal que se metió a la sede política y se lo llevó, poniéndole una ametralladora en la cabeza.
Ese episodio fue considerado un desafío de la mafia al país, pues se trató del primer secuestro de una figura pública. El entonces candidato a la Alcaldía capitalina permaneció siete días en el cuarto de una finca en el Departamento de Antioquia. Luego de la liberación, estas fueron las palabras de Pastrana: “lo más hermoso es decirle gracias a Colombia por toda su solidaridad con Andrés Pastrana”.





