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Escrito por Víctor Romero
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Dentro de seis meses, el 19 de enero del 2009, el presidente George W. Bush saldrá por última vez de la Casa Blanca y lo hará sin el título que ostentó por ocho años. Saldrá para enfrentar un futuro que seguramente estará lleno de críticas por su errónea labor presidencial y tal vez para afrontar un juicio. Pero si no fuese así, el pueblo norteamericano y el mundo lo habrán juzgado y la historia se encargará de lo demás. Su lugar será ocupado a partir del 20 de enero, 2009, por alguno de los hasta hoy virtuales candidatos: el demócrata Barack Obama o el republicano John McCain. Ese es el tema que roba la atención y ocupará los titulares de los rotativos, los noticiarios de radio y televisión, y las páginas de internet hasta después de los comicios del 4 de noviembre; hasta que se dé a conocer el nombre del ganador. Y ha sido a través de los medios televisivos, por medio de ‘spots’, que McCain viene atacando a Obama, obligando a éste a defenderse. ¿Qué sería de McCain si no existieran los medios y el dinero para pagar publicidad? ¡Sería peor su frustración de ver que su contrincante lo aventaja en la preferencia de los norteamericanos y hasta de gente de otras naciones que no podrán participar en las venideras votaciones, pero que apoyan a Obama por pura simpatía! |
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Escrito por Víctor Romero
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EDITORIAL Lo que son las cosas, los resultados de las elecciones del próximo 4 de noviembre tendrán visos de morbosidad racial y cultural en el caso de los demócratas, pero también de una semántica sui generis que puede terminar en sometimiento o ruptura en el caso de los republicanos. Barack Obama y Hillary Rodham Clinton por fin han formado una mancuerna y con esa unión, sin que ésta signifique que ella vaya a correr por la vicepresidencia, buscan captar el máximo de sufragantes para dar la batalla a John McCain, el veterano senador y candidato republicano a quien exhiben como la extensión del Gobierno Bush para un tercer periodo, si él llegara a ganar. |
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Escrito por Administrator
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Si fue de arrepentimiento por haber sido su cómplice involuntario, por venganza -como creen algunos- o hastiado de lo que vio en el presidente George W. Bush y dentro de la casa presidencial, el ex vocero presidencial (2003-2006) Scott McClellan, publicó el libro “Lo que pasó dentro de la Casa Blanca de Bush y la Cultura del Engaño en Washington” (‘What Happened: Inside the Bush White House and Washington’s Culture of Deception’). |
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Escrito por Víctor Romero
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Una elección fraudulenta -afirman-, una inusitada reelección (perdónanos Dios porque no supimos lo que hacíamos), dos periodos presidenciales que han sido los peores en la historia de Estados Unidos de Norteamérica; eso es lo que dejará atrás el Primer Mandatario norteamericano más impopular de todos los tiempos, cuando entregue en enero del 2009 el cargo de mayor rango. Ocho años le llevaron a George W. Bush intentar ser buen presidente cuya labor trascendiera. Ocho años también en los que él trató de ganar simpatías haciéndose el gracioso. En ambos aspectos fracasó. Su trascendencia será recordada, como dije antes, por haber sido la peor administración de los últimos años que deja a la nación empantanada en una guerra sin sentido y hundida en deudas contraídas con el mismo propósito. En su concepto como cómico, comediante, bailarín o actor, el Presidente no alcanza siquiera el calificativo de ‘payaso’, dicho con el respeto que los verdaderos artistas circenses merecen. |
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Escrito por Victor Romero
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Dicen que ‘no hay más ciego que el que no quiere ver’, algo ambiguo si hipotéticamente aceptamos o creemos en algo sin cerciorarnos que eso sea verdad; podría ser también que le demos credibilidad a lo que otra persona afirme sólo por que confiemos en ella. ¿Pero qué pasa cuando no hay duda que alguien ha mentido, sigue mintiendo y nadie hace nada por detener tanta falacia?... ¡Exacto! Nos convertimos en cómplices. |
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