Parodiando la frase del filósofo del Choco Francisco Maturana, manager de la Selección Colombia, -cuando perder es ganar- puede aplicarse a la eliminación de Colombia del Mundial Sub20.
La actuación del combinado tricolor supero todos los cálculos, pues se logró avanzar hasta uno de los puntos básicos y aunque la fe crecía, los errores tácticos, técnicos, individuales y colectivos dieron al traste con las aspiraciones de llegar a disputar el título.
Pero hay que dejar en claro la organización del Mundial Sub20 en el aspecto económico, pero no en lo deportivo fue todo un éxito.
Pese a las lágrimas del técnico Eduardo Lara, sus equivocaciones en el partido clave frente a México le frustraron el deseo de pasar de villano a héroe.
Como ser humano se equivocó, le faltó lucidez para lograr el paso a acariciar la Copa y quedarse con ella.
Su terquedad y otros detalles ocasionaron la debacle. Pero quien lo creyera, los colombianos despidieron la Selección como auténticos héroes.
Ante la adversidad hay que corregir, perder es ganar y hay que arropar al grupo y al técnico para que lleguen mejores cosas más adelante.
También los directivos y el cuerpo técnico deben acabar con la comodidad y el facilismo de los jugadores para que el fútbol colombiano salga de la mediocridad y recupere la grandeza.





