Me resulta fácil afirmar que Dios existe. Poco me interesa la conclusión a la que llega el Dr. Stephen Hawking, en su publicación científica, en la cual asegura que: “Para la ciencia moderna no tiene cabida la existencia de un Dios creador del Universo”.
Yo prefiero dejar que se sigan rompiendo el “coco” los científicos y los teólogos, para definir de una vez por todas, la paternidad de la famosa Teoría del Big Bang que explica que el Universo se formó por una explosión de materia.
No necesito mirar muy lejos, ni averiguar mucho para encontrar la respuesta, basta con mirar el cielo rodeado de estrellas, contemplar la mirada tierna de los niños, para encontrar la respuesta.
Unos cuantos minutos bastaran con los ojos cerrados para traer a mi mente los recuerdos de los momentos difíciles que he enfrentado y la paz espiritual que me produce la compañía y la fortaleza de creer en Dios y en los amigos, que aunque pocos, aún existen.





