¿Qué pasa con una persona que recibe repentinamente la terrible noticia de que su vida ha llegado a un fin, que tiene una enfermedad terminal, que con suerte podrá vivir un par de meses o años más? De repente se le apagó la luz de su vida, sin explicación, sin piedad, sin esperanza.
Nadie tiene la vida asegurada, todos sabemos que esta no es eterna y frágil. Sin embargo, en la mayoría de las personas, viven como fuesen inmortales, como si tuviésemos un futuro asegurado.
Si el médico especialista nos diagnostica algún tipo de cáncer. La vida se nos saldría de las manos en un segundo. Se terminaron los planes, ilusiones y el tiempo. Lo que inicialmente comienza como un pequeño malestar se transformó en una sentencia mortal.
El impacto para la familia es doloroso, triste, ni mayores, ni adultos tienen consuelo, sin palabras que decir, esperando un milagro, una cura mágica que impida que la enfermedad le robe la vida.
A pesar de que actuamos de la mejor manera no estaremos exentos de algún tipo de enfermedad gracias a Dios aun hay privilegiados.
La vida es un regalo preciado que se esfuma rápidamente para lo que no la aprovechan y dura eternamente para aquellos que la saben disfrutar.
Por ello tenemos que vivir nuestra cada instante como si fuera el último. Debemos mantener la tranquilidad y el sentido de la vida, no perder la dignidad y conservar la Fe hasta el final con Alegría y Espontaneidad
La vida es un regalo, el mayor tesoro. Apliquemos las experiencias del paso y presente y no angustiarnos por el futuro, porque el mañana no existe. No suframos por lo que viene. Hay que estar presente y aprovechar al máximo cada minuto, viva sin reservas.
Se debe de vivir hasta el final. Un decreto o un diagnóstico no deben impedir luchar con toda el alma hasta el último momento. Reciba el amor de la gente que le quiere. La fe, el valor y la perseverancia sazonan la vida y le dan mejor consistencia.
La dignidad, el sentido de la vida y el amor son ingredientes esenciales para vivir. Si bien nadie puede asegurarnos cuando y como nos vamos a ir, todos podemos asegurarnos de cómo queremos vivir y como nos gustaría que nos recordaran.





