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Tue05212013

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Analice…Cómo ser buena gente

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Una palabra amable, un solidario apretón de manos, un cálido abrazo, una sonrisa dibujada en su rostro o unos simples gestos de cariño en el momento preciso cautivan a cualquiera.

Ver a los demás con los ojos de la sencillez nos permite observar a las personas de la misma forma como Dios nos ve a todos.

Cuando miramos a la gente por encima del hombro o con prejuicios, nos comportamos de una manera insensible. Además, juzgamos muy duro y cometemos grandes injusticias.

Desde los más humildes lustradores de zapatos hasta los mismísimos presidentes o gerentes de las empresas, deben comportarse cordialmente.

Nadie debe ampararse en una chequera, en un apellido, en una cualidad física o intelectual para menospreciar a quienes les rodean. Si usted ocupa un cargo superior en una determinada organización, le corresponde ser más noble, más allá de sus éxitos.

A veces las metas alcanzadas se convierten en vendas para sus ojos y lo hacen ver algo arrogante.

A decir verdad, el cielo de la fama no es ni tan grande ni tan azul como lo pintan. Por el afán de figurar, se puede llegar a perder el decoro.

¿Cuántas cosas corruptas han comandado los políticos de turno? ¿Cuántos juegos sucios se han fraguado? o ¿cuántas mentiras se han dicho?

Sus logros profesionales, más allá del dinero que gane, no pueden ser herramientas para maltratar. Usted conserva su don de gente con acciones, no con transacciones.

Un buen nombre, de esos que dignifican un apellido, un trabajo, una profesión y la vida misma, siempre valdrá más que las riquezas o los ‘negocios’ que deja la fama.

Por la búsqueda del reconocimiento exterior, olvidamos reconocer nuestro interior y no miramos más allá de los aplausos de los demás.

Sería bueno ser el más famoso de nuestra casa, de nuestra relación de pareja, de nuestra empresa, de nuestro círculo de amigos… ¡Claro! se debe obtener esa fama con la rúbrica de la sencillez.

Usted requiere del don de gente para lograr que el brindis que haga, con el vaso de su personalidad, suene más fuerte en el corazón de los demás.