En pocas palabras los hombres de éxito tienen cosas que el monstruo de mil cabezas -el público no conoce-. Ismael Cala a los ocho años empezó su carrera de éxito en la radio, no sabe bailar como la mayoría de los cubanos, porque prefirió dedicar el tiempo libre a tomar clases de locución y periodismo.
Considera que el secreto del buen hablar se debe al saber escuchar. Esta máxima se la enseño la periodista colombiana Sonia González quien en mi programa presento una trilogía de libros sobre cómo podemos tener una mejor escucha.
Hoy es uno de los conductores CNN en Español y director de su programa de entrevistas llamado “Cala”. Con su carisma respondió que tenía un show en un centro nocturno de cuba presentaba un espectáculo con seis bailarinas que se movían mientras que Ismael jugaba con el público que ya tenía varios licores en la cabeza. Era una manera de buscarse dólares clandestinos.
Abriendo el baúl de los recuerdos dice que su primera cuenta de banco y tarjeta de crédito las obtuvo a los 28 años de edad. Antes no sabía cómo hacerlo porque no lo habían educado para eso. Además su salario era tan poco que solo alcanzaba para suplir las necesidades básicas.
El cine es su principal pasatiempo y la más efectiva de las terapias psicológicas. Escoge las películas según su estado de ánimo y a veces no importa su calidad.
Las amígdalas según Ismael han sido su “talón de Aquiles”, y el médico lo quiso operar pero no lo hizo porque Cala sintió miedo de que la cirugía afectara sus cuerdas vocales. Gracias a la formula de mi abuela, me las empecé a cuidar con limón, miel y bicarbonato de sodio. Se hizo el milagro y ya no sufro de ese mal.
Colecciona mascaras Venecianas aunque la realidad es chistoso es que nunca he ido al carnaval.
La persona que más me ha “enseñado” en una entrevista es la cantante mexicana Carmen Jara. Fue con un vestido muy escotado mostrando sus senos que parecen unos melones y Cala sin temblarle la mano y la voz le dijo: “Carmen tú has inaugurado para CNN en Español la televisión en tercera dimensión.
A pesar de sus múltiples inquietudes en la actividad profesional que le apasiona para no morirse de hambre dice Ismael cocina cosas en un minuto: prepara un huevo con arroz tomate encima como para variar.
Por salud prueba todos los almuerzos y en la noche no come de vez en cuando una vez a la semana me puedo tomar un agua mineral o una fruta suave.
Aun está impresionado ya que en Colombia constató la fama de lindas-bellas que tienen sus mujeres. Cree que además de su extraordinaria belleza física, las colombianas tienen una sensualidad en la manera de hablar y caminar. La forma en que proyectan su mirada es única.
Cada quien tiene lo suyo y Cala como hombre público y del espectáculo, no es la excepción guarda un billete de dólar como su mayor tesoro, por temor a que se le pierda. Se lo regalaron unas chicas muy bonitas con las que trabajo antes de salir de Cuba, cuando el dólar estaba prohibido. Me desearon que ganara mucho más de esos billetes verdes-dólares y en verdad no me ha ido nada mal.
En la actualidad Ismael Cala está escribiendo un libro de motivación por que le gustaría más allá de estar en la pantalla de televisión hacer la diferencia en la vida de algunas personas. Si con su experiencia profesional pudiera tocar algunas cuantas eso lo haría feliz.


