
A medida que avanzan los siglos, se descubren hechos y sucesos, para unos insólitos y para otros menos prevenidos suelen decir que entre cielo y tierra no hay nada oculto.
Todo ello motivado porque se ha perdido la fe, el amor y la confianza y ahora con la renuncia de Benedicto XVI y sus acusaciones la incertidumbre crece, como flor de fango. Lo que hace pensar que los cambios en la Iglesia Católica y el freno a otras sectas religiosas son el termómetro para aumentar la fe, esperanza y fortalecer los corazones y el espíritu.
En verdad que es necesario. A propósito el diario Times of India ha citado un estudio realizado por la publicación canadiense Religieuses en el que se argumenta que la Madre Teresa de Calcuta no era tan santa como se ha creído siempre.
También se asegura que encontraba belleza en el sufrimiento humano. Con esto se refiere a reportes hechos por médicos que visitaron algunas de las casas para los moribundos en donde faltaban alimentos, remedios para el dolor y tratamientos médicos.
Lo que llama la atención es el hecho de que la Orden de las Misioneras de la Caridad no tenía problemas económicos. El estudio pone en tela de juicio su proceso de beatificación y asegura que el Vaticano exageró su imagen de santa.








