
A estas alturas del siglo XXI, ante las dificultades económicas, sociales, familiares y étnicas, todo puede suceder. Hay que estar preparados para no recibir sorpresas que nos causen inestabilidad personal, familiar y de salud.
Muchas investigaciones, análisis y conclusiones se han realizado. Y un hecho inmodificable: Cuando el estrés es continuado puede desembocar en una depresión. Así lo han establecido y confirmado científicos de la Universidad de Washington, quienes explicaron que el vínculo entre una situación de estrés crónico y los trastornos depresivos.
Según una importante página en internet identificada como Muyinteresante.com, el estrés afecta la liberación de una hormona llamada dopamina en una región del cerebro donde se encuentra la motivación, la recompensa, el placer y el comportamiento social.
El estrés al convertirse en una situación permanente afecta este proceso químico y, por ende, la sensación de bienestar y placer. Los investigadores calcularon que si el estrés perdura más de tres meses se puede llegar a la depresión.








