
Quiérase o no estamos al borde de una nueva guerra mundial y hay que estar preparados no solo los países protagonistas, sino el resto del planeta que pueden salir seriamente afectados.
Las víctimas de la guerra por lo regular suelen ser personas inocentes que nada tienen que ver con ideologías, poderes políticos, odios, rencores y soberbias de personajes o naciones que nacen con el complejo de superpoderosos.
Corea del Norte intensificó sus amenazas bélicas. “El momento de la explosión se acerca rápido. (La guerra) puede estallar hoy o mañana”, advirtió el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas en Pyongyang después de informarse que el régimen autorizó a su Ejército para atacar, incuso usando “armas nucleares ligeras y diversificadas”.
A esto se suman informes de inteligencia entre Corea del Sur y Estados Unidos que revelaron la posible movilización de un misil de alcance medio, capaz de atacar objetivos en Japón y en el pacífico. Esto obligó al pentágono a enviar un sistema de antimisiles Thaad cerca a Guam, que incluye defensas con lanza cohetes y radar de alto poder.
Si bien las amenazas norcoreanas son vistas solamente con una andanada retórica, los países vecinos y Estados Unidos se han puesto en alerta ante un posible ataque, que aún no se descarta.









