Por sus frutos los conoceréis
Dijo el gran maestro Jesús.
Por qué te preocupas a quien seguir, que hacer o para dónde dirigirte, si tan solo te das cuenta que es clave esta enseñanza del maestro, pues si miras los frutos de las personas que están cerca de ti, en los que crees o en lo que piensas que debes creer o en que dicen que deberías creer.
Tu solo te darás cuenta de la verdad que nos hace libres. Todo lo que debes hacer es observar cómo marcha la vida de todas las personas y de ti mismo en referencia a tus creencias o sus creencias.
¿Su vida es llena de felicidad?, ¿su mundo es perfecto?, ¿su armonía es verdadera?, ¿su paz es absoluta?, ¿su amor es tan grande que sus actos hablan por ellos mismos?
Por ejemplo: la madre Teresa de Calcuta manifestaba todo lo que ella proclamaba y su amor era tan grande como sus actos; tú me dirás ¡pero ella era pobre! ¿Realmente era pobre? Ella pedía al universo, Dios la Madre Divina o quien era la manifestación de su Divinidad y no le hacía falta nada, en sí, tenía tanto que le sobraba para dar y regalar. O sea que nunca estaba tan preocupada en pedir sino en dar. Y al “Dar-Recibes”.
Cuantos de los que siguen viven así. Que te pueden dar si no llevan nada adentro para ello. Tú y solo tú eres quien puede darte toda esa enseñanza, solo sigue el Cristo en ti a Dios dentro de ti, esa voz en tu alma que te guía, dirige y encamina al cielo aquí en la tierra, no dejes que los demás tomen las decisiones en tu vida. Al tu ser feliz, haces feliz a todo lo que pasa a través de tu manto. Tu aura vibrara a la frecuencia del universo y recibirás los regalos que recibieron los grandes maestros, “La iluminación”. Que nos abren las puertas del cielo. Confía en ti y no aceptes menos de lo que quieres.





