En los alrededores de Flagstaff, Arizona, la compañía de servicios públicos está transformando los techos de 200 casas en lo que será en esencia una planta de generación de energía solar. En vez de suministrar energía eléctrica a cada casa, toda la fuerza eléctrica generada por los techos solares de las 200 casas se centraliza y se envía directamente a la red de interconexión eléctrica.
De esta manera los costos disminuyen notoriamente comparándolos con los de los sistemas autónomos. Sobra decir que estos sistemas interconectados a la red no utilizan baterías ni inversores individuales. La Compañía de Electricidad instala y mantiene los equipos y controla la generación de la energía de estas 200 casas, por lo tanto el propietario no se preocupa por nada. Al contrario, recibe un descuento en su recibo mensual que se extiende por 20 años. El proyecto contempla la instalación de sistemas fotovoltaicos de generación de energía en 2.200 casas para finales del 2011. La compañía de electricidad de Arizona (APS) utilizará este proyecto como un laboratorio real para evaluar el impacto del ingreso a la red eléctrica de esta energía y además tener en cuenta una serie de factores en el desempeño de este nuevo método.
Temas como:
Variabilidad e intermitencia de la producción fotovoltaica: se depende exclusivamente de la luminosidad solar; en las noches la producción es cero.
Almacenamiento de Energía: en determinados momentos el exceso de energía en la red debe ser almacenada o se pierde: sistemas de elevación de agua, calentamiento de sales disueltas en agua, producción de hidrogeno, volantes cinéticos etc. son métodos de almacenamiento de energía -entre otros- que se están experimentando.
Costos: se evalúa el impacto económico en el ingreso a la red de una sobrecarga eléctrica en horas de pleno sol, así como los costos en almacenamiento y redistribución.
Confiabilidad y mantenimiento: por tratarse de un nuevo método este “laboratorio” real servirá para evaluar todas estas nuevas variables y su factibilidad a grandes escalas.
Los sistemas actuales de distribución de energía están diseñados para flujos estables de energía en una sola dirección: de las instalaciones de producción al usuario. Nuevos contadores de dos vías deben ser instalados en cada hogar, tanto para monitorear la producción de la energía en el día como para medir la energía que se suministra a las casas cuando no hay sol y en consecuencia efectuar el balance –net metering-.
El término en inglés “Smart Grid” o red inteligente es el nuevo reto para los ingenieros que manejan la distribución de energía y redes de interconexión. Las nuevas formas de producción de energía -eólica, solar, termo solar- suelen ser intermitentes y un tanto impredecibles: esta es la variable incierta que deben manejar de ahora en adelante. La ley de promedios los acercará a la certidumbre.
Jorge Monroy M
American Solar Energy Society (Miembro desde el 2004)





