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Marlene Gerdts

¿Aborto?

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Afortunadamente, Mitt Romney no fue elegido como presidente el día 6 de noviembre del año en curso. Las mujeres nos salvamos y no tuvimos que olvidarnos de nuestros derechos constitucionales a la privacidad o intimidad y al derecho a la libre elección, que protegen nuestra decisión de llevar o no llevar un embarazo a término.

¡aborto si! ¡Romney no!

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La Corte Suprema de Justicia (2010)

Fila de Atrás ( de izquierda a derecha): Sonia Sotomayor, Stephen G. Breyer, Samuel A. Alito, y Elena Kagan. Fila delantera (de izquierda a derecha): Clarence Thomas, Antonin Scalia, Chief Justice John Roberts, Anthony Kennedy, y Ruth Bader Ginsburg

 

Si Mitt Romney es elegido como presidente el día 6 de noviembre del año en curso, las mujeres nos podemos olvidar de nuestros derechos constitucionales a la privacidad o intimidad y al derecho a la libre elección que protegen nuestra decisión de llevar o no llevar un embarazo a término.

Paul Ryan, el enemigo público número uno

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Mitt Romney, candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, seleccionó a Paul Ryan como su compañero de campaña. ¿Quién es el nuevo hombre de Romney? Nada más ni nada menos que el enemigo público número uno.


El representante por Wisconsin a la Cámara Baja, es el jefe del presupuesto del Congreso, el que quiere eliminar todos los programas sociales y recortar todos los impuestos de los ricos. Por eso, Paul Ryan es el enemigo público número uno.

 

Para realmente darse cuenta de quien es el personaje, hay que hacer una investigación profunda. Un reportaje del diario The New York Times identificó a Ryan como el autor del “presupuesto más extremista que se haya aprobado en la Cámara de Representantes en la historia moderna”. Vuelvo a repetir para que quede claro. Acabar con todos los programas sociales en existencia y recortar los impuestos a los ricos son las verdaderas metas de Ryan. El reportaje del Times también señaló “Con el apoyo de Romney, Ryan terminaría con el programa de Medicare y recortaría las inversiones que necesitamos para que avance la economía, todo ello mientras recorta los impuestos a los más ricos.”

Las presuntas credenciales presupuestarias de Ryan, fueron el factor principal para su selección como candidato a la vicepresidencia. Pero sus creencias religiosas y políticas de ultra derecha también lo califican como el candidato ideal, en los ojos de Romney. Si, entre más fanático y más opuesto al progreso, mejor según Romney. Así, los fanáticos sureños y los extremistas del Tea Party correrán a las urnas el próximo noviembre a votar por el dúo dinámico.

 

Ryan dijo en su discurso de presentación que “Nuestros derechos vienen de Dios, no del gobierno.” En otras palabras, aparte de querer acabar con la clase media y favorecer a la oligarquía, el tal Ryan tampoco cree en la separación del estado y de la iglesia. O sea, la Iglesia Católica sería la que gobernaría el país, ya que Ryan es católico, apostólico y romano y cree que Dios nos da los derechos constitucionales, no la Constitución de Estados Unidos.

 

Ni comparación con nuestro primer presidente católico. Ya hace más de cincuenta años que John F. Kennedy fue elegido como presidente. Pero ahora en vez de progresar, vamos para atrás como el cangrejo. Kennedy tuvo la inteligencia de decir durante su campaña presidencial que su religión no sería un obstáculo en su gestión presidencial, ya que creía en la separación del estado y de la iglesia. En corto, no sería el Vaticano el que gobernaría el país. Kennedy respetaría la Constitución de los Estados Unidos y gobernaría de acuerdo a las leyes y el mandato del pueblo. Quiero decir, de las leyes humanas, las que se proponen y aprueban en esa Cámara Baja a la que el tal Ryan pertenece, en el Congreso y el Senado para ser más específica.

 

Obviamente, ni Romney ni Ryan creen en la separación de la iglesia y el estado, ni él ni la Constitución de los Estados Unidos, la que nos da los derechos. Por ellos serían las iglesias las que gobernarían el país. Esto se demuestra con pruebas concretas. Romney ha donado más de $2, 000,000.00 (dos millones) a la iglesia mormona en el último año. Quien sabe cuantos millones ha donado a la iglesia mormona en el transcurso de su vida. Ese tipo de donación demuestra que Romney es también un fanático religioso. O sea que el donar una cantidad de la envergadura de la donación de Romney a su iglesia, demuestra que la iglesia mormona controla totalmente sus acciones, lo cual sería un problema serio si Romney es elegido como presidente.

 

Romney no se comporta como un hombre bondadoso. No es bondad lo que lo motiva a dar sus millones a la iglesia mormona. Sus comentarios sobre las necesidades de los pobres dejan mucho que desear. Ya ha dicho que a los pobres no hay necesidad de ayudarlos, pues ya tiene una red de protección con los programas sociales que existen, los cuales hay que recortar. Eso comprueba que el Romney es bastante tacaño. Le pegan en el codo y abre la mano. Pero con su iglesia si es bastante generoso. Una donación de dos millones de dólares tiene un significado muy profundo en el sentido que su iglesia mormona si lo controla. La iglesia de la bigamia y de los matrimonios espirituales con niñas menores de edad. También hay que considerar que Romney debe de tener unas cuantas “esposas espirituales” en algún rancho en Utah, Nevada o Texas, menores de edad a lo mormón.

 

¿Y qué opinan del tal Ryan quien dijo públicamente, el día de su selección como candidato a la vicepresidencia de su partido, que nuestros derechos vienen de Dios? Eso también demuestra que Ryan es un fanático religioso, quien no puede separar su religión de su gestión política. Ambos candidatos serian un peligro para la democracia del país, ya que sus iglesias estarían en completo control del gobierno. Para comenzar, ¿qué pasaría con la primera enmienda de la constitución que protege el derecho de pertenecer a la iglesia que uno quiera, a tener creencias religiosas o no tenerlas? El dúo dinámico acabaría con la primera enmienda con una orden ejecutiva. Nos toca ser o mormones o católicos y el resto que se vaya muy donde sabemos.

 

Si por desgracia los ignorantes eligen a los republicanos y Romney muere durante su presidencia, Ryan seria el próximo presidente de Estados Unidos de acuerdo a la constitución. Tendríamos otro deschavetado, estilo George W. Bush como presidente, quien nos diría cuando se le diera la gana, que Dios se comunicó con él durante la misa y lo mandó a comenzar otra guerra. Otro paciente quien tiene que tomarse las pastillitas del equilibrio mental diariamente para no escuchar las voces que lo llevan a cometer crímenes de lesa humanidad.

 

Según los republicanos recortarían impuestos a los ricos y acabarían con cuanto programa social existe, con el propósito de eliminar el déficit presupuestal y la deuda externa, que llega a trillones de dólares a causa de la mala administración republicana de George W. Bush. Según los genios republicanos, seguidores de las políticas fallidas de Ronaldo Reagan, el recortar impuestos a los ricos genera empleos para los pobres. Mejor dicho, se supone que los ricos crean empresas con el dinero que se guardan al no pagar impuestos, y a su vez proveen empleo a los pobres en las empresas que solo existen en la imaginación del tal Ryan y otros “genios” republicanos como Romney. No se en que planeta se ha probado esa teoría económica, pero estoy segura que no ha sido en este globo terráqueo.

 

El expresidente, George W. Bush y los republicanos son los culpables del desastre económico que enfrenta nuestro país, las fallidas guerras de Irak y Afganistán, la crisis hipotecaria, el déficit de trillones de dólares, etc., etc., etc. A pesar de esa realidad, el expresidente Bush tuvo la osadía de comentar sobre la decisión de Romney como "una elección potente" que indicaba "la seriedad del gobernador Romney sobre su compromiso a largo plazo para enfrentarse los problemas de América. Paul Ryan le ayudará a resolver los importantes desafíos con los que deberán lidiar las generaciones futuras". ¿Si, como la herencia económica que nos dejó, Señor Bush?

 

No se les olvide que no es Obama el que nos metió en el lío. Nuestro presidente ha tenido que resolver, poco a poco, el desastre que heredó de los republicanos y no es una tarea fácil. Obama ha hecho milagros tratando de mejorar la economía y hay que darle crédito por una gestión llena de éxitos. Ganó el Premio Nóbel de la Paz; liquidó a Osama Bin Laden; pasó una reforma de sanidad, pese a la oposición de los republicanos; salvó al país de una quiebra económica invirtiendo en la economía; salvó a la banca; aprobó tratados de libre comercio con Colombia, Corea y Panamá; reestableció la buena reputación de Estados Unidos en el campo internacional, etc., etc., etc. Por fin hay alguien inteligente, educado y culto en la Casa Blanca, que no nos avergüence con su ignorancia y comentarios de analfabeta. El tal Romney ya metió la pata en las Olimpiadas de Londres, diciendo que estaban desorganizadas, en Israel diciendo que los israelitas tienen culturas mejores a las árabes y en Polonia diciendo otras barrabasadas, que ni merecen el comentario. Mejor dicho en conocimiento de otros países y de política externa el dúo dinámico se parece mucho a la Sarah Palin.

 

No todos los republicanos son tan fanáticos ni tan obtusos. Para muestra un botón. Newt Gingrich, ex candidato a la presidencia del mismismo Partido Republicano, dijo que Ryan es un ingeniero social de ultra derecha, quien se dedica “a experimentos sociales peligrosos”, como la eliminación de todos los programas relacionados al bienestar social. O sea, ni los mismos republicanos pensantes creen en los recortes presupuéstales que propone Ryan, ya que acabarían por completo con la clase media. Ni se diga que ocurriría con los pobres, quienes dependen de programas sociales para sobrevivir la peor crisis económica del país desde la depresión.

 

La selección de Ryan agrada al Tea Party, a la ultra derecha del Partido Republicano, a las corporaciones y a los oligarcas. Pero si gana este dúo dinámico la elección presidencial de noviembre, ay si sálvese quien pueda. Los primeros que deben buscar refugio en otros planetas, serían los miembros del Tea Party, ya que su mayoría son gente de clase media baja, con pocos recursos económicos y poca educación. Ellos serían los más perjudicados con los cambios que tiene en mente Ryan.

 

Ellos, los miembros de la extrema derecha, son de los que dicen “No dejen que el gobierno se meta con mi Medicare”, como si Medicare no fuese un programa gubernamental. ¡Que ignorancia! Ellos son los beneficiarios de todos los programas sociales. Sin embargo, ellos son los que votan por la banca y las corporaciones sin darse cuenta que ellos mismos se meten la daga en el cuello.

 

Nunca he entendido porque los pobres y los simples empleados votan contra sus propios intereses, como si fuesen ellos los ricos. Votan por cortar los programas sociales que ellos necesitan y por recortar los impuestos que deben pagar las grandes corporaciones y los más ricos. Talvez es la ilusión de ganarse la lotería y pretender ser un Rockefeller lo que les impulsa a votar por los republicanos. Piensan que el recorte de impuestos aplica a ellos. No, ellos pagan los impuestos de su cheque de pago, ganando salario mínimo. Para ellos no hay deducciones de gastos corporativos, ni tregua de parte del fisco. Y sin embargo son los que van a votar por el dúo dinámico en las elecciones presidenciales, así les cae lo que se merecen por ser ignorantes y tan fanáticos como sus candidatos preferidos.

 

Romney demuestra que para él es más importante servir al Tea Party y a la extrema derecha que defender a la clase media, según dijo el senador demócrata Harry Reid, respecto a la selección de Ryan como candidato a la vicepresidencia por el Partido Republicano. Los demócratas andan con las pilas puestas. La campaña de Obama ya se pronunció respecto a la selección de Ryan por medio de su gerente, Jim Messina, quien afirmó que las elecciones de noviembre decidirán sobre los valores americanos “y Romney acaba de reforzar su compromiso para devolver al país a las mismas políticas fallidas del pasado.”

 

Aunque los republicanos quieran convertir las elecciones de noviembre en un referéndum sobre la labor económica de Obama no lo van a lograr. Afortunadamente, Obama se defiende y enseguida definió a Ryan como “el autor del presupuesto federal extremista” planteado este año en el Congreso por la oposición.

 

Obama mantiene además que Romney “intentará contar una historia diferente” sobre su compañero de candidatura. “El Equipo de la Verdad”, un portal en la red que está dedicado a refutar las mentiras de Romney, es una buena fuente de información sobre quien es el candidato vicepresidencial Paul Ryan. También hay que leer las “cinco verdades” sobre Ryan en Twitter, desde la eliminación del programa que garantiza cobertura médica para personas de la tercera edad hasta recortes de impuestos a los más ricos. Si, Paul Ryan es el enemigo público número uno y no lo duden ni por un instante.

 

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